Stories from the South

La lectura del libro Stories from the South, cuyo subtítulo es «Explorando senderos de desarrollo bajos en carbono», produce algunas sensaciones encontradas.


La publicación, con la autoría de Stefan Raubenheimer y del equipo MAPS, da cuenta de las labores de cuatro países latinoamericanos y de las aportaciones de Sudáfrica en torno a la concepción de acciones de mitigación y la articulación de esfuerzos hacia un futuro bajo en emisiones, enfrentando a un tiempo el cambio climatico y promoviendo el desarrollo sostenible.

200px-Branding_Logo_lo-resEl Programa MAPS ha podido demostrar, en la práctica y con resultados muy robustos, la viabilidad de la cooperación sur-sur a una escala que no tiene demasiados antecedentes, si acaso alguno.

La primera conclusión es que el proyecto ha entregado una masiva producción intelectual, ha contribuido de manera relevante al fortalecimiento de las capacidades institucionales para la gobernanza climática en Brasil, Colombia, Chile, y Perú, y ha estimulado la creación de redes de información y conocimiento dirigido a la acción climática.

La narrativa echa luz sobre procesos, metodologías e instrumentos que en el ámbito especifico de la mitigación del cambio climático, contribuyen a hacerla viable y a atenuar sus costos, a pesar de las barreras para la acción

Aunque preciso en su descripción de las actividades desarrolladas, lo que subyace al libro en realidad es una larga e intensa reflexión sobre las capacidades humanas para enfrentar el cambio y, en particular, sobre como hacer frente a la necesidad de un cambio que se presenta como inevitable, cuando nos encontramos con problemas que como el cambio climático global, interpelan el núcleo mas duro de decisiones políticas y económicas, en contextos donde, debido a las fragilidades prevalentes en los países en desarrollo, la capacidad de orientar los procesos de cambio suele ser muy limitada.

Esa reflexión no está, sin embargo, limitada al plano teórico, pues la narrativa echa luz sobre procesos, metodologías e instrumentos que en el ámbito especifico de la mitigación del cambio climático, contribuyen a hacerla viable y a atenuar sus costos, a pesar de las barreras para la acción.

La segunda conclusión es que, desde la perspectiva argentina, la lectura produce una sensación de pérdida: de oportunidades y de tiempo, en la medida en que a pesar de algunos esfuerzos, la Argentina no consiguió, debido a sus propias limitaciones, participar del Programa MAPS, en vez de observar su evolución desde el margen.

La Argentina tiene hoy una nueva oportunidad de recuperar la iniciativa, esta vez en materia de cambio climático, entre otras dimensiones relevantes de su inserción en el mundo

Esa participación hubiera permitido, entre otras cosas, elaborar escenarios de mitigación a largo plazo, con rigor científico y participación de los actores interesados, un ejercicio infrecuente en la Argentina, y pudiera priorizar acciones de mitigación al disponer de información clave para la toma de decisiones.

También hubiera hecho posible que nuestro país elaborara cuidadosamente una contribución prevista y determinada que fuera adecuada a las capacidades y potencialidades de la Argentina, en vez de presentar un ejercicio de cálculo de escaso valor político, nula participación y limitada aplicabilidad.

Sin embargo, como otras veces en su historia, la Argentina tiene hoy una nueva oportunidad de recuperar la iniciativa, esta vez en materia de cambio climático, entre otras dimensiones relevantes de su inserción en el mundo, y para ello es preciso, de consuno con otras prioridades, reconstruir aceleradamente la participación nacional en los mecanismos de cooperación internacional para la acción climática. Para ello, no obstante, debe tenerse un clara definición de principios, objetivos, y orientaciones que determinarán esas acciones.

Fotografía: Southern Cross, por Ryan Wick, Flickr, 2009 (licencia CC BY 2.0).