COP 24: Cooperación o conflicto en la gobernanza climática

Esta nueva Cumbre sobre el Clima, que recién se inicia, enfrenta, como otras veces antes en instancias similares, desafíos trascendentes. Durante dos semanas 196 países y una organización de integración regional intentaran conciliar posiciones para poder concluir dos procesos clave: la elaboración de unas reglas de juego que hagan posible la implementación plena del Acuerdo de París y, a través del Diálogo de Talanoa, la primera revisión de los esfuerzos en la acción colectiva que permita encontrar las vías para aumentar la ambición en la acción climática. 

Estas sesiones de la vigésimo cuarta Conferencia de las Partes (COP 24, por sus siglas en ingles) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático comenzaron el domingo 2 con una primera sesión plenaria de todos los órganos de gobierno y sus órganos subsidiarios y se extenderán hasta el viernes 14 de diciembre. El lunes 3, además de la ceremonia oficial de apertura, se convocaron diversos eventos, incluyendo el segmento de alto nivel con la presencia de jefes de estado y de gobierno, mientras los delegados se encontraron a lo largo del día para discutir cuestiones relativas al Programa de Trabajo del Acuerdo de París.

Una agenda extremadamente densa para desenvolver en estas dos semanas intenta resolver un amplio arco temático y de procedimientos que revela la complejidad de los procesos que el Acuerdo de París integra en un ambicioso programa para la acción climática global.

Las sesiones, en verdad, constituyen el cierre de un año signado por reiteradas constataciones de la urgencia y gravedad de los desafíos que la comunidad internacional enfrenta en un escenario de conflictividad creciente.

Por una parte, la ocurrencia de numerosísimos eventos climáticos extremos (incendios forestales, sequias, inundaciones, récords de temperaturas) de altísimo impacto social, ambiental y económico en buena parte de los casos, que los medios de comunicación del planeta reflejaron casi cotidianamente.

Luego, los reportes de la Agencia Internacional de la Energía (IEA)[1]  que dan cuenta que las emisiones de carbono de los países desarrollados han comenzado nuevamente a elevarse, luego de cinco años de declinación, y que las emisiones de los países en desarrollo vuelven a crecer en el 2018, lo que resultaría en un aumento global de las emisiones, impulsadas por el aumento en el uso de la energía y en el crecimiento de la economía global.

En tercer lugar, el reciente reporte del IPCC[2] que revela que la humanidad está en camino de alcanzar el calentamiento global de 1.5 ° C en el 2030 y el 2052, a menos que se produzca, a escala global, una reducción de emisiones tan profundas como aceleradas que abarquen todos los sectores económicos. El reporte confirma que se proyecta que se incrementarán los riesgos asociados con el cambio climático para la salud, la seguridad alimentaria, la provisión de agua, los modos de vida, la seguridad humana y el crecimiento económico, como consecuencia de un calentamiento global de 1.5°C y que aumentarán aun mas con un aumento de la temperatura media global de 2°C.

La cuestión central en estos días es si el Acuerdo de París, que necesita de la cooperación internacional para ser efectivo y equitativo, es capaz de resistir, en el ámbito del sistema multilateral de negociación de las Naciones Unidas y mas específicamente durante la COP 24, los embates lesivos de los impulsos populistas y desintegradores que parecen prevalecer en la arena internacional en estos últimos tiempos.

[1] Agencia Internacional de la Energía (IEA). Ver en https://www.iea.org/newsroom/news/2018/december/carbon-emissions-from-advanced-economies-set-to-rise-in-2018-for-first-time-in-fi.html

[2] IPCC, 2018: Summary for Policymakers. In: Global warming of 1.5°C. An IPCC Special Report on the impacts of global warming of 1.5°C above pre-industrial levels and related global greenhouse gas emission pathways, in the context of strengthening the global response to the threat of climate change, sustainable development and efforts to eradicate poverty [V. Masson-Delmotte, P. Zhai, H. O. Pörtner, D. Roberts, J. Skea, P. R. Shukla, A. Pirani, W. Moufouma-Okia, C. Péan, R. Pidcock, S. Connors, J. B. R. Matthews, Y. Chen, X. Zhou, M. I. Gomis, E. Lonnoy, T. Maycock, M. Tignor, T. Waterfield (eds.)]. World Meteorological Organization, Geneva, Switzerland, 32 pp.