Aunque las emisiones de gases de efecto invernadero aun siguen creciendo, hay razones para la esperanza

Un artículo publicado el 5 de diciembre en Nature –el prestigioso International Journal of Science- firmado entre otros por Christiana Figueres, que fuera Secretaria Ejecutiva de la Convención, y Corinne Le Quéré, directora del Tyndall Centre for Climate Change Research, sostiene que los representantes de más de 190 países que participan de la COP 24 enfrentan una realidad amenazante: las emisiones de dióxido de carbono de los combustibles fósiles han empezado nuevamente a crecer.[1][2] 

Los autores afirman que se estima que en 2018 crecerán las emisiones globales de CO2 más del 2%, que ya habían aumentado en 2017 un 1,6%, luego de haberse amesetado entre 2014 y 2016. Las razones de esta nueva trepada de las emisiones, suponen los autores que se vinculan con el crecimiento en el uso del petróleo y el gas y debido a que algunos países todavía siguen utilizando abundantemente carbón para sostener el crecimiento de sus economías.

El argumento central de Figueres et al. es que, para poder cumplir con las metas de mitigación del Acuerdo de París, es preciso que las contribuciones nacionales de 2020 sean más ambiciosas que las comprometidas en el 2015. Sostienen, reiterando un aserto ya enunciado en 2017,[3] que las emisiones deben empezar a caer en 2020 si se pretende cumplir con las metas de temperatura tal como están estipuladas en el Acuerdo de París.

La seguridad de los hogares, los medios de vida y las economías de miles de millones de habitantes de distintas regiones del planeta se pone en riesgo cada año en el que crecen las emisiones de gases de efecto invernadero. En efecto, según las estadísticas de Munich RE, la compañía de reaseguros, en 2017 las pérdidas por eventos relacionados con el clima rompieron todos los records anteriores a excepción del año 2011. Esas pérdidas sumaron US$ 330 mil millones y alrededor de 10,000 vidas humanas (casi la mitad en Asia), y excedieron las de años de extremos climáticos anteriores como 2005 y 2008. Ese monto sólo fue superado por los costos del 2011, en el que se produjeron pérdidas de US$ 350 mil millones a causa del terremoto de Tohoku e inundaciones en Tailandia.[4]

Pese a la tendencia desfavorable de las emisiones, Figueres et al., sostienen que hay razones para el optimismo entre las que enumeran:

  • Las tecnologías clave están progresando aceleradamente:
    • los costos de las tecnologías para el aprovechamiento de las energías de fuentes renovables caen;
    • las inversiones en esas tecnologías crecen rápidamente y representan la mayoría de la nueva oferta disponible;
    • el uso del carbón esta siendo desplazado por las renovables vía costos;
    • los costos de almacenamiento de energía están decreciendo velozmente, lo que también impulsa la introducción masiva de vehículos eléctricos;
    • las acciones de mitigación al nivel sub-nacional —de gobiernos regionales y de las ciudades, así como del sector privado— se están expandiendo con inédita fuerza.

Para impulsar los esfuerzos destinados a que el aumento de la temperatura global no exceda 1,5 °C, los autores sostienen que, en primer lugar, es imperativo reemplazar el carbón y otros combustibles fósiles por energías de fuentes renovables.

En segundo término, es necesario ampliar el alcance de las acciones de mitigación. Concluyen que hacerlo es necesario, deseable y factible.

El éxito de la COP 24 ratificaría que esa conclusión esperanzada tiene asidero en la realidad de la negociación y que la realpolitik no prevalece sobre los principios humanitarios destinados a preservar la vida humana en el planeta.

[1] Figueres et al, (2018). Emissions are still rising: ramp up the cuts. Nature International Journal of Science, Nature 564, 27-30 (2018).

[2] Los autores principales son acompañados por una extensa lista de co-firmantes.

[3] Le Quéré, C. et al. Earth Syst. Sci. Data https://doi.org/10.5194/essd-10-2141-2018 (2018).

[4] Ver en Munich Re: https://www.munichre.com/topics-online/en/climate-change-and-natural-disasters/natural-disasters/2017-year-in-figures.html

Crédito de la imagen: jamiejakov, Flickr. CC BY-NC-ND 2.0.